viernes, 16 de abril de 2021

La Joven Cautiva de André Chénier




 Se alza la espiga naciente

Y su hoz no la toca impaciente,

Y el pámpano en la ladera

La estación disfruta entera

Que el cielo le concedió.

También soy bella, estoy joven;

No es tiempo de que me roben

La vida; y aunque mis ojos

Sólo ven ruinas y abrojos,

Aun no quiero morir yo.

Arrostre el estoico fuerte

Con faz enjuta la muerte:

Yo, mujer, lloro y espero; 

Si vendaval sopla fiero,

Me encojo, y cubro mi sien.

Si horas hay de amargo llanto,

Otras son tan dulces, ¡tánto!

¿Qué bien no tuvo sus penas?

Ondas que duermen serenas

Guardan borrascas también.

Breve trecho andado queda

De esta frondosa arboleda

Del camino de mi vida;

¡Tan distante la salida

Que aun no se descubre allá!

Al festín en este instante

Sentada, el labio anhelante.

Entre la festiva tropa,

Apenas llegué á la copa

Que en mis manos llena está.

Hoy luce mi primavera;

Cual astro que su carrera

Consuma, y llega á su ocaso,

Quiero gozar, paso á paso.

De todo lo por venir.

Hoy es mi primer mañana;

Yo flor esbelta y lozana,

De que el jardín hace alarde,

Ver de mi vida la tarde

Quiero, y entonces morir.

Así se queja y suspira

Cautiva joven que mira


El amago de la muerte,


Y mientras llora su suerte,


Torna mi lira á soñar.


Cautivo, postrado, mudo,

El desaliento sacudo,

Y vierto en medido canto

Aquel candoroso llanto,

Aquel dulce lamentar.




-André Chenier (1782)






MI AMIGO VASKA

  Mi abuela siempre decía que ella, mi madre y yo, sobrevivimos al duro bloqueo de Leningrado y al hambre sólo gracias a nuestro gato Vaska....